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Los nuevos nombres del arte mexicano

200 artistas integran la generación 2026 del Sistema Nacional de Creadores de Arte y muestran lo que hoy se crea en México.

En diciembre, doscientas personas comenzarán a recibir cada mes 32,173 pesos para trabajar en una novela, una película, una serie fotográfica, una pieza escénica, un edificio aún inexistente o alguna de las otras formas que caben dentro de las ocho disciplinas del Sistema Nacional de Creadores de Arte. El apoyo continuará hasta noviembre de 2029. Son tres años, un periodo inusualmente largo en una vida cultural acostumbrada a convocatorias anuales, presupuestos que se cierran y proyectos que deben encontrar dinero antes de encontrar su forma. 

La Secretaría de Cultura publicó el 23 de septiembre los resultados de la convocatoria 2026. Hay nombres reconocibles: Tania Candiani, Ximena Cuevas, Nicolás Pereda, Astrid Rondero, Dahlia de la Cerda, Eileen Truax, Mónica Nepote, Lukas Avendaño, Daniela Edburg. Junto a ellos aparecen artistas cuya obra circula en ámbitos más pequeños, desde la traducción literaria hasta la composición electroacústica o las artes y tradiciones populares. De los 200 seleccionados, 105 ingresan por primera vez al SNCA, el 52.5 por ciento; exactamente la misma proporción de las distinciones corresponde a personas que viven fuera de la Ciudad de México, ya sea en otros estados o en el extranjero. Ochenta y ocho tienen entre 35 y 45 años, el grupo de edad más numeroso de esta edición. 

Mirada así, la lista empieza a contar algo que el comunicado oficial apenas puede insinuar. Aquí conviven cineastas que ya han pasado por festivales internacionales con escritores que trabajan desde lenguas indígenas nacionales, pintores, fotógrafos, coreógrafos y autores de narrativa gráfica. Una convocatoria administrativa termina ofreciendo, quizá accidentalmente, una instantánea de aquello que las instituciones culturales mexicanas consideran hoy una trayectoria que merece tiempo.

Una escena del trabajo artístico difundido por el Sistema Creación con motivo de los resultados del SNCA 2026. Fotografía: Karen Lugo / Sistema Creación.

Cuando México decidió pagar tiempo para crear

El Sistema Nacional de Creadores de Arte nació el 3 de septiembre de 1993, cuando un acuerdo presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación estableció un mecanismo para otorgar estímulos a artistas con una obra ya desarrollada. El documento hablaba de proporcionar “mejores condiciones para la creación” y de permitir que artistas e intelectuales pudieran dedicarse durante un periodo determinado a producir obra. Su antecedente había aparecido cuatro años antes, con el Programa de Becas a Creadores Intelectuales del Fonca, creado en 1989. 

Aquella fecha pertenece a un momento particular de la política cultural mexicana. Conaculta acababa de crearse en 1988 y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes comenzó a operar en marzo de 1989. En las memorias institucionales del periodo aparece una discusión que venía de antes: cómo podía financiar el gobierno a los artistas sin decidir lo que debían pintar, escribir o componer. El modelo del Fonca intentó resolver parte del problema mediante comisiones integradas por creadores y especialistas, encargadas de evaluar los proyectos. Entre los antecedentes que el propio Conaculta recuperó años después estaba la demanda de artistas e intelectuales —con Octavio Paz entre sus figuras visibles— de construir una relación distinta entre creación y financiamiento público. 

Treinta y tres años después, la operación tiene otro nombre institucional —el antiguo Fonca es hoy el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales, Sistema Creación— pero conserva aquella idea reconocible. En 2026, quienes obtuvieron la distinción de Creador Artístico podrán desarrollar durante tres años el proyecto presentado a la convocatoria. El estímulo asciende a 32,173 pesos mensuales, unos 1.15 millones de pesos por persona a lo largo de los 36 meses, sujeto al cumplimiento de las condiciones del programa y a evaluaciones anuales. Los proyectos comienzan formalmente en diciembre de este año. 

Imagen de Rayito Flores Pelcastre incluida en el material de prensa del Sistema Creación para la generación 2026 del SNCA. Su trabajo fotográfico ha abordado las transformaciones del paisaje y sus formas de representación.

La cifra permite entender mejor qué financia el programa. Una película puede necesitar años antes de llegar a una pantalla; una novela puede pasar meses convertida en notas que aún no parecen una novela. La investigación de archivo, los ensayos descartados, una traducción que vuelve una y otra vez a una misma línea, las pruebas de materiales en un taller: casi ninguno de esos momentos produce inmediatamente algo que pueda venderse en una taquilla o colgarse de una pared. El SNCA coloca dinero precisamente dentro de ese intervalo.

Hay obligaciones. Las personas seleccionadas entregarán informes anuales y materiales que documenten el avance de sus proyectos; su permanencia puede evaluarse cada año. El apoyo, por tanto, tampoco equivale a un premio por una carrera concluida. La distinción se concede para producir obra nueva. 

Una institución por la que han pasado varias generaciones

La historia del SNCA puede recorrerse también mediante sus nombres. Su registro de Creadores Eméritos incluye a arquitectos como Pedro Ramírez Vázquez, Ricardo Legorreta y Teodoro González de León; en artes visuales aparecen Francisco Toledo, Leonora Carrington, José Luis Cuevas y Juan Soriano. La categoría de emérito pertenece a otra lógica del sistema —reconoce trayectorias excepcionales— y sería engañoso presentar esas carreras como producto del estímulo: muchos de ellos habían realizado ya buena parte de su obra cuando fueron distinguidos. Lo que la lista muestra es el lugar que el SNCA llegó a ocupar en la arquitectura institucional de la cultura mexicana. 

El primer departamento que habitó Leonora Carrington a su llegada a México. Carrington figura en el registro histórico de Creadores Eméritos del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Fotografía: Mario Yaír TS 

El efecto sobre una obra concreta resulta más fácil de observar en otros casos. El poeta Jorge Fernández Granados, integrante de la emisión 2024, escribió y editó durante su periodo como beneficiario Materia oscura. El volumen apareció en 2026 bajo el sello español Valparaíso y obtuvo el V Premio Internacional de Poesía de Fuente Vaqueros. No todos los proyectos financiados desembocarán en un premio —tampoco tendría sentido medirlos de esa manera—, pero el recorrido deja ver lo que puede suceder entre la selección de una convocatoria y el momento en que una obra encuentra lectores fuera de ella. 

Hay otra transformación menos visible. El Sistema Creación informó que 105 integrantes de la generación 2026 nunca habían recibido antes la distinción de Creador Artístico; en 2025 fueron 86. También cambió buena parte de quienes decidieron: 94 especialistas participaron en las comisiones de selección y 79 ejercieron esa función por primera vez. Más de dos mil artistas habían presentado proyectos. 

La lista final es, necesariamente, una selección y no un mapa completo del arte mexicano. Quedan fuera cientos de postulantes y quedan fuera, desde el principio, prácticas que no encuentran acomodo sencillo dentro de las categorías de una convocatoria. Aun con esa salvedad, resulta difícil mirar los resultados de 2026 sin advertir ciertos desplazamientos. La narrativa gráfica aparece junto a la pintura; los medios audiovisuales experimentales y transmedia comparten disciplina con la dirección cinematográfica; las letras en lenguas indígenas nacionales tienen una categoría propia. La palabra creador que aparecía en los documentos de 1993 ha tenido que ensancharse para nombrar trabajos que entonces ocupaban otros márgenes o ni siquiera existían de la misma manera.

Intervención escultórica de Rubén Maya en el paisaje de Huimilpan, Querétaro. Imagen difundida por el Sistema Creación con los resultados del SNCA 2026.

Los 200 seleccionados en 2026

La lista oficial está organizada en ocho disciplinas y distintas especialidades. Para conservar los nombres con los que cada creador se presenta públicamente, se emplea aquí el nombre artístico consignado por el propio SNCA. 

Arquitectura — 6

Diseño arquitectónico: Aurea Bucio, Israel Espin, Annik Keoseyan.
Estudios arquitectónicos: Daniel Daou, David Ortega, Tania Tovar Torres. 

Artes visuales — 75

Escultura: Daniel Evo, Yolanda Ceballos, Julieta Gil, Ana Gómez, Claudia Luna, Cosa Rapozo, Ricardo Rendón, Alejandra Venegas, Newton.

Fotografía: Ana Andrade, Daniela Edburg, Alfredo Esparza, Óscar Farfán, Oweena Fogarty, Zahara Gómez Lucini, Sonia Madrigal, Andrea Martínez, Gerardo Montiel Klint, Musuk Nolte, Mauricio Novelo, Nirvana Paz, Guillermo Serrano.

Gráfica: Mónica Contreras, Gabriel Garcilazo, Ulises Figueroa, Martha Hellion, Mila, Theo Michael, Rocío Montoya Uribe, Mónica Muñoz Cid, Javier Santos, Radharani.

Medios alternativos: álvareztostado, Gustavo Artigas, Elizabeth Calzado, Tania Candiani, Débora Delmar, Gilberto Esparza, Bárbara Foulkes Wagner, daniela franco, Cristóbal Gracia, Arturo Hernández Alcázar, Enrique Jezik, Erick Meyenberg, Jerónimo Reyes Retana, Jaime Ruíz Martínez, Jorge Satorre, Pablo Vargas-Lugo, Antonio Vega Macotela, Jessica Wozny.

Narrativa gráfica: Edgarcito, Abraham Díaz, Perro Prieto, Carmen Lop, Pachiclón, Luis Safa.

Pintura: Franco Aceves Humana, Marco Arce, Luis Argudín, Cecilia Barreto Aguilar, Lorena Camarena, Antonio Chaurand, Aidee De León, Manolo Garibay, Ilse Gradwohl, Víctor Guadalajara, Javier Guadarrama, Víctor Hugo Jácome, sol, Mauricio Limón, Yolanda Mora, Guillermo Reyes Mollinedo, Rafael Rodríguez, Esmeralda Torres, Talia Yáñez. 

Artes y tradiciones populares — 5

Adriana Monterrubio, Daniel Garo, Natividad Amador, Daliri Oropeza Alvarez, José Carlos Sintora Hernández. 

Composición musical — 19

Música contemporánea de concierto, acústica y/o con medios electrónicos: Darío Bernal-Villegas, Hector Bravo Benard, Carole Chargueron, Antonio Fernández Ros, Arturo Fuentes, Aleyda Moreno Ramírez, Cristohper Ramos Flores, Juan Felipe Waller-Vigil.

Géneros múltiples: Luis Delgadillo, Mezcalito D. Méndez, José Galván, Carlos Gómez Matus, Leiden, José Gurría-Cárdenas, Rubén Luengas, Arturo Pantaleón, Erick Ruiz Arellano, Sara Ventura, Francisco Villegas. 

Coreografía — 11

Contemporánea: Leticia Alvarado Díaz, Francisco Javier Córdova, Beatriz Cruz, Myrna De la Garza, Gilberto González Guerra, Evoé Sotelo, Shantí Vera.

Folclórica, étnica y/o tradicional: Lukas Avendaño, Samuel Espinosa, Lila Zellet Elías.

Diseños escénicos: Mauricio Ascencio. 

Dirección en medios audiovisuales — 26

Dirección en cine y video: María Sojob, Alberto Cortés Calderón, Mauricio Bidault, Roberto Fiesco, Mariana Flores Villalba, Enrique García Meza, Anais Huerta, Juan Nuñch, Adriana Otero Puerto, Nicolás Pereda, Diego Quemada-Diez.

Guion cinematográfico: Juan Barreda, Nancy Cruz, María Fernanda Galindo, Alfredo Mendoza, Astrid Rondero, Pierre Saint Martin C., J. Xavier Velasco.

Medios audiovisuales experimentales y transmedia: Derzu Campos, Malitzin Cortés, Ximena Cuevas, Trini Ibarra, Elena Pardo Sánchez, Federico Pérez Villoro, Diego Trujillo Pisanty, Bruno Varela. 

Dramaturgia y artes escénicas — 19

Dirección escénica: Luis Alcocer Guerrero, Claudia Anguiano “Clos”, Ramón Briceño, Héctor Castañeda Arceo, Patricia Estrada, Sandra Félix, Alicia Laguna, Gabriela Pescador, Isabel Toledo.

Dramaturgia: Josué Almanza, Mariana Chávez, Mariana Hartasánchez, Laura Jiménez Abud, Verónica Maldonado, Ivi May Dzib, Adriano Madriles.

Diseños escénicos: Gloria Carrasco, J. Ernesto Diaz, Edyta Rzewuska. 

Letras — 39

Ensayo: Juan Pablo Anaya, Marisol García “Cynara”, Mónica Nepote, Juan Nepote, Leonarda Rivera, Eileen Truax.

Narrativa: Flor del Carmen Aguilera García, Orfa Alarcón, Lola Ancira, Elma Correa, Elisa de Gortari, Dahlia de la Cerda, Bibiana Camacho, Paulette Jonguitud Acosta, Roberto Abad, Gilma Luque, Omar Nieto, Luisa Reyes Retana, Eduardo Rojas Rebolledo, Eduardo Ruiz Sosa, Federico Vite.

Poesía: Ingrid Bringas, Aurelia Cortés Peyron, Kyra Galván, Iveth Luna Flores, Christian Peña, Armando Salgado, José Eugenio Sánchez, Francisco Segovia, Alejandro Tarrab, Rafael Torres Sánchez, Enzia Verduchi.

Traducción literaria: Mariana Mhel, Roberto.

Letras en lenguas indígenas nacionales: Mikel Ruiz, Canario de la Cruz, Kookuilo’o, Juana Karen, Wildernain Villegas. 

Tres años por delante

Una relación de 200 nombres produce un efecto extraño. Algunos llegan acompañados por libros que ya leímos, películas vistas en una sala, exposiciones, críticas, premios. Otros aparecen desnudos de referencias para la mayoría de nosotros. Dentro de tres años, quizá varios resulten familiares por una obra que ahora existe apenas como expediente, boceto o unas páginas guardadas en una computadora.

Eso distingue a esta lista de un premio retrospectivo. Astrid Rondero todavía tiene que escribir; Tania Candiani tiene que producir; Dahlia de la Cerda tiene que sentarse frente a la página. El apoyo comienza antes de que sepamos qué sobrevivirá del proceso.

Cuando el SNCA fue creado en 1993, su decreto hablaba de incrementar el patrimonio cultural de México. La expresión tiene algo de lenguaje de oficina hasta que se piensa en cómo se forma ese patrimonio: alguien pasa una mañana corrigiendo una escena que probablemente desechará, otra persona prueba una secuencia de movimiento en un salón vacío, otra vuelve a una palabra en una lengua que lleva siglos hablándose y que rara vez entra en los grandes circuitos editoriales. En diciembre comenzarán a correr 36 meses. Algunas de las obras que dejarán esos meses todavía no tienen siquiera un título.

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