A medianoche, una película se comporta de manera distinta. Quizá sea el cansancio. Quizá la oscuridad. Quizá esa extraña complicidad que surge entre cientos de desconocidos que han decidido permanecer despiertos para ver algo que probablemente no encontrarían en una función de las cuatro de la tarde. Hay gritos, risas, aplausos en mitad de una escena y una disposición colectiva a dejarse sorprender.
El Festival Internacional de Cine de Toronto lleva décadas convirtiendo esa sensación en una institución. Su sección Midnight Madness no es solamente el espacio reservado para el terror, la ciencia ficción, la fantasía o el cine de acción más extremo: también se ha convertido en uno de los lugares donde una película pequeña puede entrar una noche prácticamente desconocida y salir de la sala convertida en fenómeno.
TIFF acaba de revelar la programación de su edición 2026 y la apuesta vuelve a ser clara. Diez películas ocuparán las funciones nocturnas del Royal Alexandra Theatre, pero tres nombres permiten entender particularmente bien el territorio que el festival quiere recorrer este año: River, de Joshua Giuliano; Rogue Trooper, de Duncan Jones; y Hope, de Na Hong-jin.

El lugar donde nacen películas de culto
Midnight Madness funciona con una lógica distinta a la de buena parte de los grandes festivales. Aquí importa la película, pero también importa la reacción que provoca.
Durante años, la sección ha construido una reputación alrededor de cintas destinadas a dividir, incomodar o entusiasmar de una manera difícil de reproducir fuera de una sala llena. En tiempos recientes, películas como The Substance encontraron allí uno de sus públicos naturales, mientras que en 2025 Obsession, de Curry Barker, llegó a Toronto como una producción mucho más discreta y terminó convirtiéndose en una de las historias más comentadas de aquella edición.

El fenómeno fue suficientemente grande para que TIFF haya decidido llevar Obsession nuevamente al festival este año mediante una función especial. Su regreso funciona casi como una declaración de principios: Midnight Madness no solamente programa películas; en ocasiones ayuda a fabricar el relato cultural que las acompañará después. La pregunta inevitable para 2026 es, entonces, cuál será la siguiente.
River: una película desconocida para abrir la noche
TIFF decidió comenzar Midnight Madness con una apuesta. Joshua Giuliano presentará allí el estreno mundial de River, su primer largometraje, un slasher protagonizado por Jane Levy y Jessica Rothe. La historia sigue a tres hermanos distanciados que se reúnen para esparcir las cenizas de su padre y terminan varados en un río, perseguidos por un asesino sin rostro. No parece casual que sea la película encargada de inaugurar la sección.

Midnight Madness podría haber comenzado con un director reconocido o una producción acompañada de una campaña mucho mayor. Elegir River supone colocar al descubrimiento antes que al prestigio: la posibilidad de que el público encuentre algo antes de que el resto del circuito cinematográfico decida qué pensar de ello.
Giuliano llega además desde el cortometraje de género, donde ha desarrollado una filmografía vinculada al terror. Toronto será, en buena medida, su primera prueba frente a uno de los públicos más intensos del circuito internacional.
Una película todavía sin historia pública llegará a medianoche. La historia puede comenzar allí.
Rogue Trooper: Duncan Jones vuelve a la ciencia ficción
En el extremo contrario está Duncan Jones. El director que debutó con Moon y después realizó Source Code regresa al género que marcó buena parte de su identidad cinematográfica con Rogue Trooper, adaptación del cómic británico publicado originalmente en 2000 AD.

La película utiliza animación CGI y captura de movimiento para trasladar al cine la historia del Genetic Infantryman conocido como Rogue, un supersoldado creado para sobrevivir en un planeta devastado por una guerra interminable.
TIFF la eligió para cerrar Midnight Madness, donde tendrá su estreno norteamericano. Es una elección interesante precisamente porque Jones representa algo que la sección siempre ha sabido mezclar: películas diminutas junto a producciones de género mucho más ambiciosas. El cine de medianoche no tiene que significar bajo presupuesto; significa, más bien, cierta voluntad de exceso. Y Rogue Trooper parece llegar con ella.
Hope: diez años esperando a Na Hong-jin
Pero quizá ninguna película de esta programación cargue con tantas expectativas como Hope. Na Hong-jin no dirigía un largometraje desde The Wailing, estrenada en 2016 y convertida con el tiempo en una de las obras fundamentales del terror surcoreano contemporáneo. Diez años después, el cineasta regresó con una producción considerablemente más ambiciosa: ciencia ficción, horror y un reparto internacional que reúne a Hwang Jung-min, Zo In-sung, Jung Hoyeon, Alicia Vikander, Michael Fassbender y Taylor Russell.

Después de su paso por Cannes, TIFF ha programado Hope en una función especial el 9 de septiembre, vinculada al universo de Midnight Madness.
La película parte de una comunidad remota cuya aparente tranquilidad se altera después de un misterioso descubrimiento. Pero con Na Hong-jin las premisas rara vez permanecen dentro de los límites que parecen prometer al comienzo. The Chaser, The Yellow Sea y especialmente The Wailing construyeron su reputación precisamente a partir de esa capacidad para transformar un género mientras la historia avanza.
Su presencia convierte a Hope en algo diferente dentro del programa: no una posible revelación, sino una película a la que buena parte del cine de género ya está esperando.
Mucho más que tres películas
El resto de Midnight Madness confirma que TIFF no pretende apostar por una sola clase de rareza.
Anna Biller, responsable de la ya considerada cinta de culto The Love Witch, regresará al largometraje diez años después con The Face of Horror, que tendrá en Toronto su estreno mundial. La película lleva la fascinación de Biller por las estéticas del pasado hasta el siglo XIV y sigue a un viudo infiel perseguido por la presencia de su esposa muerta.

También estarán Vintage Violence, de Eugene Kotlyarenko; The Spiral, del italiano Paolo Strippoli; Arrested Memory, de SABU; HALF, de Samjad; Kick On, de Nick Kozakis; Anchors Aweigh, de Matt Barats; y la curiosamente titulada Ladies and Gentlemen, Brian Mulroney, de Matthew Rankin.
Son diez películas provenientes de Estados Unidos, Reino Unido, India, Australia, Italia, Francia, Bélgica, Taiwán, Japón y Canadá, varias de ellas con estreno mundial. Más que una selección uniforme, parece un catálogo de posibilidades sobre aquello que todavía puede ocurrir cuando el cine abandona durante un par de horas las reglas de respetabilidad.
Todavía necesitamos el cine de medianoche
Hay algo ligeramente anacrónico en Midnight Madness. Vivimos en una época en la que prácticamente cualquier película puede verse solo, desde una pantalla doméstica, detenerse en mitad de una secuencia y continuarse al día siguiente. La cultura del streaming convirtió el cine en una experiencia disponible a cualquier hora precisamente cuando esas funciones insisten en hacer lo contrario: hay que estar allí, a medianoche, junto a otras personas.
Quizá sea esa aparente incomodidad la que explica parte de su supervivencia. El cine de género siempre ha necesitado comunidades. Las películas de culto rara vez nacen únicamente porque una obra sea extraña o provocadora; aparecen cuando un grupo de espectadores decide apropiarse de ella, recomendarla, discutirla y convertirla en algo mayor de lo que parecía ser cuando comenzó la proyección.
Eso ocurrió con películas que pasaron por Midnight Madness antes de encontrar una vida mucho más grande fuera de Toronto. Y eso es exactamente lo que TIFF vuelve a intentar en 2026.
Dentro de unas semanas, a las 11:59 de la noche, se apagarán nuevamente las luces del Royal Alexandra Theatre. River llegará casi como una desconocida. Rogue Trooper con décadas de historia detrás. Hope con diez años de expectativa. Para cuando vuelvan a encenderse las luces, quizá una de ellas ya haya comenzado a convertirse en la película de la que todos estarán hablando.































































