Hace apenas unos días la OCDE, publicó los resultados de la prueba PISA que mide la capacidad de alumnos del mismo grado y edad, para resolver problemas matemáticos y/o de comprensión lectora de los países miembros de este organismo.
Hay que decir que le prueba, no mide ni temarios ni formas de educar, sino los efectos de ambas cosas en un caso práctico; lo que debería llamarnos la atención, sobre todo a aquellos que tienen hijos en primaria y/o secundaria, porque esta capacidad de “hacer algo” con los conocimientos y habilidades adquiridas en la escuela, son parte de lo que Gobierno le regresa al contribuyente y el set de capacidades que tendrán nuestros hijos para el futuro próximo.
Los resultados no pueden minimizarse como lo ha hecho la autoridad en nuestro país, ni señalar que hay “otros países peores”, básicamente porque esto es una tendencia mundial y aunque el Sr. Andreas Schleicher, Director de Educación y Competencias de la OCDE; dijo específicamente que “México ha sido resiliente manteniéndose constante entre 2022 a la fecha”; hay países que nos han superado, el estancamiento no es un mal menor.
¿Esto sucede sólo en México?
Hay que entender que el fenómeno de la caída de las capacidades intelectuales es un mal que se ha “generalizado” apenas en este siglo y se conoce como efecto Flynn, por el nombre de James R. Flynn (1934–2020), un reconocido investigador y profesor de estudios políticos neozelandés, que documentó (En la década de 1980) que a lo largo del siglo XX, las puntuaciones medias de Coeficiente Intelectual (CI) de la población mundial subían de forma constante (unos 3 puntos por década). Este aumento no se debía a la genética, sino a factores ambientales como una mejor nutrición, mayor acceso a la educación y entornos más complejos, sobre todo esto, la complejidad de las circunstancias presentes en cada década; hay que señalar que desde el punto de vista de la neurociencia, la función principal del cerebro es la supervivencia no la felicidad, de modo que crear un auto, una computadora o la cura de una enfermedad, crean la exigencia de nuevas formas de pensar (plasticidad cerebral) y con ello eleva la capacidad intelectual de las personas, esto incluye las relaciones humanas, el trabajo en equipo y el arte.
Sin embargo, a partir del año 2000, los científicos detectaron el «Efecto Flynn inverso» esto es: en varios países desarrollados, las puntuaciones de CI comenzaron a estancarse o a caer aproximadamente 2 puntos por década.
Regresando a la prueba PISA, y en este mismo sentido, lo que pasa en México no es menor porque comparativamente entre el país mejor calificado y nosotros, hay una distancia de 120 puntos y según los especialistas cada 20 puntos equivale a, al menos, un año de educación Japón calificó con 522 puntos en general (Matemáticas, Comprensión Lectora y Ciencias) y México apenas con 403 puntos, esto significa estamos atrasados al menos 6 años en promedio, por lo que no es buena noticia ser resilientes.
Si tomamos en cuenta el efecto Flynn y las variables que lo describen, entonces cobra más sentido los malos resultados de nuestro país: casi la mitad de las personas con empleo son informales, lo que significa que no tienen acceso a un sistema de salud -suponiendo que funciona bien- seguramente su alimentación no es de calidad y el ocio está marcado por demasiado tiempo en celulares y pantallas que limitan la plasticidad cerebral.
Algunos resultados de la misma prueba arrojan que:
28% de los estudiantes en países de la OCDE afirmaron que sus compañeros se distraen con el uso de dispositivos digitales durante la mayor parte o la totalidad de las clases de ciencias.
46% de los estudiantes utilizan chatbots de IA semanalmente o con mayor frecuencia para ayudarlos a aprender.
¿Qué dice la neurociencia?
La neurociencia y las ciencias cognitivas señalan que esta aparente pérdida de capacidad intelectual no es un problema genético, sino el resultado de cambios drásticos en nuestro estilo de vida y entorno tecnológico.
Las principales causas que alteran el funcionamiento cerebral son:
- Externalización de la memoria y la atención: Al delegar recordatorios, rutas (GPS) y datos en los teléfonos inteligentes, el cerebro reduce la actividad en el hipocampo (memoria espacial) y la corteza prefrontal (planificación y toma de decisiones). Lo que no se usa, se debilita.
- Sobrestimulación y fragmentación de la atención: Las notificaciones constantes y el consumo de videos cortos (como en TikTok o Reels) entrenan al cerebro para buscar recompensas rápidas de dopamina. Esto reduce drásticamente la capacidad de mantener la atención sostenida en tareas complejas o lecturas profundas.
- Falta de sueño crónico: El uso de pantallas antes de dormir emite luz azul, la cual inhibe la producción de melatonina. El sueño es la «fase de limpieza» del cerebro; sin un descanso profundo, las conexiones neuronales no se consolidan correctamente y la memoria falla.
- Disminución de la plasticidad cerebral por comodidad: La inteligencia artificial y los algoritmos nos dan respuestas inmediatas y personalizadas. Al enfrentarnos a menos retos cognitivos, disminuye la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para formar nuevas conexiones ante problemas difíciles.
- Contaminación ambiental y microplásticos: Estudios neurocientíficos recientes también evalúan el impacto de la contaminación urbana y la acumulación de micropartículas en el organismo, las cuales pueden generar microinflamaciones en el tejido cerebral, afectando el rendimiento cognitivo a largo plazo.
Ciertamente esto es una tendencia mundial con el arribo de tecnologías nuevas, lo que implica que también tengamos nuevas respuestas, acciones, marcos legales, métodos de enseñanza y toma de decisiones al momento de estudiar, la paradoja es que, entre más tecnología, se requieren más valores humanos como la ética para mantenerse creativo en un mundo que va a demandar más inteligencia humana y aprovechar coherentemente la IA.
El documento de la OCDE dice: “Los datos de PISA muestran que los estudiantes que usan IA para tareas escolares específicas, como resumir textos, redactar o investigar, obtienen puntuaciones más bajas en ciencias que los que no la usan. En estos casos, los estudiantes que no usan IA superan a los que sí la usan, en promedio, por unos 20 puntos, lo que equivale a estar aproximadamente un año por delante de sus compañeros. Sin embargo, los usuarios semanales de IA para fines generales obtienen resultados de rendimiento similares a los de quienes no la usan. Los estudiantes que usan IA regularmente para fines generales y tienen oportunidades de aprendizaje en la escuela para desarrollar habilidades de alfabetización en IA tienden a obtener puntuaciones ligeramente más altas en ciencias”.
En México, aproximadamente entre 84,500 y 101,600 escuelas cuentan con conexión a internet, lo que representa entre el 35.5% y el 42.7% del total de planteles del sistema educativo nacional, dependiendo de la métrica de uso analizada. Aparentemente este rezago tiene sus bondades en el sentido de que debería poner a los alumnos en el camino de ser más propensos a investigar, entender y aportar a un tema, pero cuando uno revisa las ubicaciones de las escuelas sin internet, las encuentra en las zonas más pobres y/o aisladas del país. Según Mexicanos Primero al menos 57.3% de las escuelas públicas no tienen acceso a internet, afectando de manera desproporcionada a las comunidades rurales, indígenas y centros comunitarios del país.
Finalmente, el IMCO reporta que estados como Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Guerrero y Tabasco, son los estados con mayor rezago tecnológico en las escuelas mientras que en el norte estados como Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Ciudad de México, son los estados que presentan menor rezago tecnológico; de nuevo el efecto Flynn nos diría que es el ambiente el que propicia el aumento de capacidad intelectual y en este país de disparidades además se convierte en una condena a la pobreza.
Lo sorprendente
Lo que a mi juicio es realmente sorprendente es que no haya una sola exigencia de corrección ni se le pide a la autoridad que rinda cuentas desde el secretario de educación hasta el profesor frente al grupo, este tema debería ser vital para los padres de familia, empresarios y centros educativos superiores; al parecer a la escuela se le ve como un lugar para mantener a los hijos en tanto que los padres trabajan (y en esto no están excluidas las escuelas privadas).
Que no nos sorprenda que en el futuro próximo haya fenómenos como en Panamá o Venezuela, donde los altos mandos están en manos de extranjeros mejor capacitados y formados y la operación y los niveles más bajos, en los naturales del país.
El IMCO en su análisis propone dos acciones yo sumo una tercera, propone:
1. Restablecer una evaluación nacional de aprendizajes, estandarizada, comparable en el tiempo y con resultados públicos. Esto permitiría dar seguimiento a generaciones completas y contar con evidencia para orientar la política educativa, especialmente ante la falta de información nacional comparable tras la desaparición de PLANEA y Mejoredu.
2. Definir qué contenidos de matemáticas y ciencias deben enseñarse en cada grado de secundaria. La SEP puede establecer progresiones y niveles de dominio nacionales, sin limitar la autonomía de las escuelas para adaptar y ordenar los contenidos según su contexto.
3. Modificar el método de enseñanza de 90% teoría y 10% reactividad en un examen, es decir que los alumnos responden a su capacidad de retención de un tema; a un modelo 35% teoría 50% práctica y 15% desarrollo de habilidades blandas como la comunicación, pensamiento crítico, toma de decisiones, ventas, análisis de datos, finanzas personales, negociación y liderazgo.
El futuro no tiene porque ser negativo, si lo vemos como un reto y una oportunidad para ser mejores seres humanos, que utilizan la tecnología para ello.
Nos leemos la siguiente semana.































































