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Cómo elegir un equipo de personas mejores que tú (sin enloquecer tu ego)

En su imaginario se puede suponer que cualquiera más inteligente, más experimentado o competente podría amenazar tu propia capacidad de liderazgo.

En el lugar de trabajo es fácil estar muy cómodo en tu propia piel y sentirte seguro de quién eres como persona. Pero para mucha gente -especialmente quienes son nuevas en la gestión- puede producir que se sientan amenazadas por el talento ajeno. 

Aunque lo que voy a escribir a continuación te pueda sonar duro, es un rasgo de absoluta inseguridad interior. 

En su imaginario se puede suponer que cualquiera más inteligente, más experimentado o competente podría amenazar tu propia capacidad de liderazgo. Suele darse especialmente si tienes la creencia de que, para ser bueno conduciendo equipos, primero debe ser alguien absolutamente sobresaliente y extraordinario en todo. Al menos eso cree tu mente en el momento de la amenaza. 

Por eso es que, en muchos niveles ejecutivos, a la hora de seleccionar a los miembros del equipo, esta lógica puede tener efectos desastrosos en su rendimiento y en cómo te perciben como líder. El cerebro detecta “peligro” en la “amenaza” inconsciente, y actúa reactivamente, desviándose del resultado que se busca.

Si crees que por contratar personas mucho más capaces, inteligentes y sagaces que tú pierdes posición, y te encuentras con estos pensamientos recurrentemente, es el momento de dejar de preocuparte y pasar al modo de la colaboración. Aquí te lo explico paso a paso.

Por qué la gente buena puede sentirse amenazada

Hay un factor del ego que se interpone cuando contratas personas que consideras que te superan en muchos aspectos. El ego, como parte indisoluble de quienes somos, querrá interponerse de mala manera, no sólo trayéndote pensamientos limitantes acerca de que te van a “serruchar el piso”, sino que atentas contra el natural desarrollo del equipo y del negocio.

He visto sucumbir una decena de líderes bajo estas creencias desviatorias y condenatorias no sólo menospreciando las capacidades de los demás, sino de su imposibilidad de aceptar que hay alguien con mejores competencias, y que no es posible saberlo todo, por más experiencia que tengas. 

En estos casos, el ego se interpone de tal forma que les impide enfocarse en lo realmente importante, que es saber rodearte de las mejores personas posibles, que serán la palanca y ayuda necesaria para crecer a la par.

5 factores para superar el ego al elegir a los miembros del equipo

Primer factor: Es natural sentir amenazadas algunas de nuestras capacidades

Es casi seguro que en algún momento te sentirás amenazado por sus capacidades. El asunto es que, si dejas que tus inseguridades se apoderen de la gestión y que el ego se haga cargo, terminarás creando un entorno mediocre, rodeándote de gente de poca valía profesional, y con unos resultados más o menos aceptables en el mejor de los casos.

También, si tienes esta actitud basada en tu ego, harás que los mejores talentos se sientan incómodos. Y cuando se sienten incómodos, es probable que se vayan.

Herramientas prácticas: Si sientes miedo y esto activa la señal de peligro de amenaza en tu cerebro reptiliano -el que afronta o huye de las situaciones- y eso produce que aflore su inseguridad permanente, puedes hacerte preguntas para entender de dónde vienen esos sentimientos: 

Pregúntate por qué y para qué estas personas querrían trabajar en tu equipo, ya que seguramente algo verán en ti. Haz una lista de tu experiencia y del aporte que podrías darles, para equilibrar la balanza, y trabaja en tu apertura mental para flexibilizar el miedo que sientes, y con el tiempo, superarlo. 

Un proceso de psicoterapia -sugiero en este caso la corriente cognitivo conductual (focalizada, específica y práctica)- combinada con coaching ejecutivo profesional te ayudarán a procesar este tema y a tener más efectividad.

Segundo factor: Superar el ego

Desde mi perspectiva, el ego puede ser un gran impulsor de energía y confianza si lo sabes auto regular. El inconveniente se presenta cuando se desborda y vives montado sobre él, lo que te dará una visión obtusa, y quizás con soberbia y arrogancia.

Para ello, puedes adoptar el modelo de liderazgo colaborativo, es decir, la idea de que todos tenemos algo que aportar al equipo y el resultado final es mejor por ello. 

La colaboración es la clave del éxito en cualquier organización, empezando por predicar con el ejemplo a la hora de seleccionar a tu equipo. 

Si adoptas este espíritu, enviarás un mensaje claro de que tienes la apertura suficiente para trabajar en conjunto.  Observa cómo trabajan y deja que lo hagan contigo.  Recuerda: Los mejores profesionales quieren trabajar contigo, no para ti. Las personas quieren líderes seguros, no jefes verticalistas.

Tercer factor: Haz aliados en vez de enemigos 

Cualquier líder en su campo sabe que no puede lograr solo resultados extraordinarios. Por eso es por lo que cae tan mal cuando alguien se arroga todo el mérito frente a un éxito del equipo. 

Trabajar en un modelo de alianzas internas, ayudándose mutualmente, es lo que te dará más seguridad, y contribuirá a que tu ego se sienta seguro y no amenazado.

Herramientas: Empieza diseñando un apoyo especial de dos o tres personas en las que reconoces su talento. Genera confianza y empatía mutua, para que ambas partes hagan aportes y en conjunto elijan los mejores cursos de acción. 

Al mismo tiempo, verifica tus emociones: ¿Qué sientes? ¿Hay tensión en alguna parte de tu cuerpo cuando interactúas o dan una idea brillante? ¿Eres capaz de felicitar y reconocer su talento? Bájale el volumen a tu ego, y vas a ver cómo lo lograrás.

Cuarto: Todos tenemos talentos únicos

Así como venimos con una huella dactilar única e irrepetible, los talentos también se distinguen por su singularidad. Siéntete libre de llamarlos dones, habilidades, competencias.

Herramientas: Si no puedes reconocer los tuyos empieza a trabajar en el auto conocimiento, que es lo que te permitirá explorar internamente estas distinciones internas, a veces sutiles o que no has registrado. 

Puedes hacer una lista de aquellas cosas en las que consideras que eres bueno, preguntar a gente de confianza para recibir feedback, e ir anotando en un lugar visible los aspectos positivos que posees: si los miras cada día los irás afianzando en tu mente subconsciente, la que genera las emociones y los sentimientos. 

Ten en cuenta que parte de la inseguridad por la que salta el ego se basa en lo que consideras tus defectos o debilidades que los pones en contraste con el talento que ves en los demás. Entonces, este ejercicio se enfoca en poner de relieve tus fortalezas.

Quinto: Sentirte vulnerable no significa ser débil 

La mayoría de las personas creen que exponerse a los demás los hace ser débiles; sin embargo, en la mayoría de los casos, sucede lo opuesto, porque te humaniza y engrandece.

Todos somos vulnerables frente a situaciones de la vida; aunque la debilidad es diferente, por cuanto en este caso sientes que no eres capaz, merecedor, o que no se te ocurren ideas brillantes como a los demás. 

Pon mucha atención en estos casos, porque pueden estar mostrándote una versión desfigurada de ti. El ejemplo más gráfico es cuando tu “No puedo” interfiere permanentemente en todos los “Yo puedo” que podrías accionar.

Herramientas: Se trata de auto percepciones, que es la forma en que te ves como líder en tu espejo interior. 

Piensa: ¿Cómo me veo? ¿Qué me refleja e inspira la imagen que observo? ¿Cuál sería una mejor imagen que quiero ver desde ahora, y que puedo construir desde adentro de mí?  

Estas tres preguntas te guiarán hacia una reconciliación interior que te brindará una mayor fortaleza. No necesitarás sentir ninguna amenaza interna cuando estés frente a alguien en quien ves talentos, porque tú también tienes los tuyos: diferentes, y tuyos; y complementarios a los de los demás.

Para concluir, quiero dejarte otros pasos que he experimentado y que me han funcionado. Todo empieza por aceptarte incondicionalmente. Luego, comienza a trabajar firmemente en estos aspectos que te limitan; busca un terapeuta, tu coach empresarial, y cualquier acompañamiento que necesites. 

Otra estrategia es a través de la observación consciente de a dónde se dirigen tus pensamientos, y para hacerlo se requiere de la atención y una vigilancia mental permanente. Detecta especialmente si esos pensamientos son contributivos y te ayudan a crecer, o si son negativos y te desvían del camino. Examínalos y, con tu GPS mental, dirígelos hacia dónde quieres que vayan. La meditación y el mindfulness serán útiles en este punto.

Construir un gran equipo es crucial para cualquier organización, especialmente cuando tienes posiciones ejecutivas. Lo ideal es encontrar profesionales complementarios entre sí, y respecto de ti, sin que esto se convierta en una amenaza y dejes de ver fantasmas amenazantes por todos lados. 

Contacto:

Daniel Colombo es Facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos; comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 32 libros. LinkedIn Top Voice América Latina 2019. Miembro de John Maxwell Team.

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