En la planta alta de la Nave Generadores hay una pared gris sobre la que destacan, en rojo, las iniciales de Nuevo León. Frente a ella posan artistas, integrantes del jurado, funcionarios y responsables de la exposición. La fotografía de inauguración tiene algo de documento de época: detrás de ese grupo hay una muestra que intenta registrar qué se está haciendo ahora mismo en las artes visuales del estado, desde la cerámica y la pintura hasta las instalaciones y los medios digitales.
El 5.º Premio Estatal Arte Nuevo León abrió sus puertas el 23 de septiembre en el Centro de las Artes de CONARTE, dentro de Parque Fundidora. La exposición reúne el trabajo de 45 creadores: 12 artistas emergentes y 33 con trayectoria, seleccionados dentro de una convocatoria que llega a su quinta edición y que permanecerá abierta hasta febrero de 2027.
La cifra adquiere otra dimensión cuando se leen los nombres. Participan Salvador Aguilera, Andrés Anza, Ache, Eugenia Belden, Amanda Cantú de León, Rafael Casas-Garza, Amatoria, Eduark, Paula Cortazar, Cristy Dávila, Alejandra del Bosque, Georgia Durán, Luis Figueroa, Melissa Gallaga, Diego Garza, Miguel González, Rebeca Tomelloso, Maru González, Nora I. Gómez, Juan Carlos Granados, Sol Oosel, Violeta Hernández, Isaías Herrera, Claudia Julián, Carlos Lara, Sandra Leal, Alba Martínez, Cecilia Martínez, Daniel Martínez, Leo Marz, Israel Mercado, Bertha Montalvo, Damián Ontiveros, Lorena Rdz, Gabriel Rosiles, Alexandra Ruíz, Oswaldo Ruiz, Rosy Saldaña, Estrella Sánchez, Dominique Suberville, Vange Tamez, Tercerunquinto, Marco Treviño y Malcom Vargas. Tercerunquinto está integrado por Rolando Flores Tovar y Gabriel Cázares Salas, de modo que las 44 entradas de la lista corresponden a 45 creadores.
Un mapa hecho con materiales distintos
La exposición evita ordenar ese conjunto como una sucesión de nombres o disciplinas. Bajo la curaduría de Josefa Ortega, las obras fueron distribuidas en cuatro núcleos que permiten encontrar correspondencias entre artistas que trabajan con materiales, lenguajes y trayectorias diferentes.

Cuerpos en transición reúne propuestas alrededor de la relación entre cuerpo, tecnología y subjetividad; Cartografías del territorio mira el paisaje como un espacio atravesado por experiencias afectivas, ambientales y políticas. En Genealogías del cuidado, el cuerpo reaparece unido a la memoria, los vínculos y las distintas formas de cuidar, mientras Poéticas de la representación dirige la atención hacia las herramientas mismas del arte: cómo se construye una imagen, qué puede representar y dónde comienzan a romperse sus convenciones.
Esa organización permite que pintura, fotografía, instalación, escultura, textil, cerámica y medios digitales compartan sala sin quedar reducidos a un inventario de técnicas. Una pieza puede partir de una superficie pintada; otra, de un objeto cotidiano, un archivo, una imagen digital o un fragmento del entorno. El punto común aparece en las preguntas que las obras formulan sobre el presente.
Durante la inauguración, la secretaria de Cultura de Nuevo León, Melissa Segura Guerrero, describió cada pieza seleccionada como una pregunta que su autora o autor decidió hacer pública. La frase resulta pertinente frente a una exposición de estas dimensiones: recorrerla supone pasar de una pregunta a la siguiente y aceptar que no todas conducen hacia el mismo sitio.
El premio también coloca en una misma sala procesos artísticos en momentos muy distintos. Una docena de participantes pertenece a la categoría emergente; los otros 33 llegan con una trayectoria previamente desarrollada. La convivencia importa porque permite observar continuidades, desplazamientos y diferencias generacionales sin construir una separación física entre quienes comienzan a hacerse visibles y quienes llevan años produciendo.
Las obras premiadas
Dentro de ese conjunto, el jurado —integrado por Gina Arizpe, Aldo Sánchez Ramírez y Christian Gómez Vega— eligió las obras reconocidas con los premios de adquisición.

En la categoría de Artistas emergentes, el premio fue para Carlos Lara por Ventanas migratorias 2. Entre los artistas con trayectoria, el primer lugar correspondió a Tercerunquinto, el colectivo formado por Rolando Flores Tovar y Gabriel Cázares Salas, por el díptico Retículas. Sandra Patricia Leal Treviño obtuvo el segundo lugar con Pájaros y Vange Tamez Vidales el tercero con Oscilación corpórea III.

Hubo también dos menciones honoríficas. Paula Cortazar fue reconocida por Quietud; Miguel Ángel González, por las piezas Trabajador con mochila de My Little Pony, Albañil caminando y Mujer Migrante con cofia.

Los títulos de estas últimas producen casi por sí mismos pequeñas escenas: una mochila infantil sobre la espalda de un trabajador, un cuerpo desplazándose por la ciudad, una mujer identificada simultáneamente por una condición migratoria y una prenda asociada al trabajo.

Las distinciones trazan una ruta posible dentro de la exposición, aunque el Premio Arte Nuevo León resulta más interesante cuando se mira también lo que queda alrededor de los ganadores. En una muestra de 45 creadores, los premios ocupan necesariamente una parte pequeña del espacio. A unos metros pueden encontrarse procesos que llevan años desarrollándose y obras de artistas cuya presencia apenas empieza a incorporarse con mayor frecuencia al circuito institucional.
Ahí aparecen, entre otros, Andrés Anza, cuya práctica alrededor de la cerámica ha circulado fuera de México; artistas como Eugenia Belden, Leo Marz, Oswaldo Ruiz o Dominique Suberville; y una lista considerable de autores cuya producción permite mirar la escena local desde registros muy distintos. La exposición puede leerse entonces como premio, pero también como archivo provisional de una comunidad artística en 2026.
Qué está mirando el arte de Nuevo León
Hay algo inevitablemente incompleto en cualquier exposición que intenta ofrecer un panorama de una escena artística. Cuarenta y cinco personas siguen siendo una selección; afuera quedan otros estudios, talleres, proyectos independientes y obras que no pasaron por esta convocatoria. Esa limitación, lejos de volver irrelevante la muestra, permite leer con mayor precisión aquello que sí llegó hasta la Nave Generadores.
El cuerpo aparece una y otra vez. También el territorio, entendido menos como paisaje inmóvil que como un lugar habitado, modificado y recordado. Surgen preguntas sobre trabajo, migración, tecnología, memoria doméstica y formas de representación. Algunos artistas trabajan desde objetos reconocibles; otros desarman las imágenes hasta volverlas materia, gesto o superficie.
Ese cruce explica en parte por qué el premio puede funcionar como una instantánea de la producción artística del estado. Nuevo León suele ser narrado desde otros vocabularios —industria, crecimiento urbano, infraestructura, empresas— y la exposición propone mirar el mismo territorio desde los objetos y las imágenes que producen quienes viven y trabajan aquí.
La sede añade una capa particular. La Nave Generadores forma parte del antiguo complejo industrial de Fundidora, un espacio donde las máquinas y estructuras destinadas alguna vez a la producción siderúrgica conviven hoy con museos, cinetecas, galerías y salas de exposición. En ese lugar, las palabras cuerpo, territorio, tecnología y memoria dejan de ser únicamente categorías curatoriales; están inscritas también en el edificio y en la historia del parque.
El Premio Arte Nuevo León podrá visitarse hasta febrero de 2027. La Nave Generadores abre de martes a jueves, de 10:00 a 18:00 horas, y de viernes a domingo, de 10:00 a 19:00 horas. La entrada es gratuita.
Quedan varios meses para recorrerlo. Quizá esa sea una ventaja frente al ritmo habitual de inauguraciones y exposiciones breves: hay tiempo para volver. Una muestra con 45 artistas difícilmente se agota en la primera caminata por la sala; algunos trabajos pueden necesitar precisamente eso, encontrarse una vez, salir de Fundidora y regresar después con otra pregunta.






























































