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Backrooms: la película que convirtió una creepypasta en el fenómeno de terror más comentado del año

Espacios infinitos, nostalgia inquietante y el ascenso de un joven director convertido en fenómeno global.

Hubo una época en que las leyendas urbanas nacían en libros, periódicos o relatos transmitidos de generación en generación. Hoy algunas nacen en foros anónimos, videos de YouTube y rincones extraños de internet. Pocas historias representan mejor esa transformación cultural que Backrooms, la película que acaba de llegar a los cines y que ya se perfila como uno de los fenómenos cinematográficos más inesperados de 2026. 

Lo que comenzó como una simple imagen compartida en internet terminó convirtiéndose en una de las mitologías digitales más influyentes de los últimos años. La premisa era tan sencilla como inquietante: si por accidente “atraviesas” la realidad —un concepto conocido en la comunidad como noclip— podrías terminar atrapado en una dimensión infinita de oficinas vacías, pasillos amarillos, luces fluorescentes y una sensación constante de abandono. No hay salida. Sólo kilómetros de espacios idénticos donde algo parece observarte. 

Ese concepto nació como una creepypasta, nombre que reciben las historias de horror creadas y difundidas en internet, equivalentes modernos de las leyendas urbanas. Pero The Backrooms fue más allá del simple relato viral: se transformó en un fenómeno visual asociado a los llamados liminal spaces, espacios de transición aparentemente cotidianos que provocan una sensación extraña de nostalgia, vacío y desorientación. Hoteles vacíos, centros comerciales abandonados, pasillos interminables o escuelas desiertas comenzaron a convertirse en escenarios de un nuevo tipo de terror profundamente ligado a la experiencia digital contemporánea. 

El director que pasó de YouTube a A24

La historia detrás de la película es casi tan sorprendente como la propia ficción.

El responsable es Kane Parsons, conocido en internet como Kane Pixels. En 2022, cuando tenía apenas 16 años, publicó en YouTube The Backrooms (Found Footage), un cortometraje realizado con herramientas accesibles y una estética inspirada en cintas VHS, grabaciones encontradas y horror analógico. El video se volvió viral de inmediato y acumuló millones de reproducciones. 

Cuatro años después, Parsons se convirtió en el director más joven en la historia de A24, llevando su universo a una producción de gran escala protagonizada por Chiwetel EjioforRenate Reinsve y Mark Duplass. Parsons tenía apenas 20 años durante el estreno. 

Lo que más llamó la atención de Hollywood fue que no se trataba de una adaptación hecha por terceros: el propio creador del fenómeno terminó dirigiendo la película. Una situación extremadamente rara para una propiedad nacida en internet. 

El hype: de nicho digital a éxito masivo

Durante meses, Backrooms fue considerada una de las películas de terror más esperadas del año. Cada avance generó millones de visualizaciones y una enorme conversación en redes sociales, especialmente entre audiencias jóvenes familiarizadas con la cultura de YouTube, el horror analógico y las creepypastas. 

Pero el verdadero impacto llegó con su estreno.

La película debutó con cifras que sorprendieron a la industria, convirtiéndose rápidamente en un éxito de taquilla y demostrando que una historia nacida en internet podía competir contra franquicias tradicionales. Diversos medios la describen como uno de los mayores triunfos recientes del cine de terror impulsado por creadores digitales. 

Para muchos analistas, el fenómeno marca un cambio generacional: una nueva camada de cineastas formados en YouTube y plataformas digitales está comenzando a redefinir qué historias llegan a la pantalla grande. 

Un terror diferente: el miedo al espacio vacío

A diferencia del horror tradicional basado en monstruos, asesinatos o sobresaltos constantes, Backrooms trabaja con algo mucho más abstracto.

Su terror surge de la arquitectura.

De la repetición.

De la sensación de estar perdido en un lugar que parece diseñado para humanos pero que carece completamente de vida humana.

Críticos y espectadores han destacado cómo la película convierte los espacios vacíos en una amenaza psicológica. El miedo no proviene únicamente de las criaturas que puedan habitar esos corredores, sino de la posibilidad de quedar atrapado para siempre en un lugar sin lógica, sin tiempo y sin salida. 

Por eso suele definirse como liminal horror: un subgénero centrado en espacios transitorios que producen inquietud existencial. Más que asustar mediante violencia explícita, busca generar una sensación persistente de desorientación, aislamiento y extrañeza. 

Más que una película de terror

Quizá la verdadera importancia de Backrooms no radique únicamente en su éxito comercial.

La película representa un momento cultural particular: el instante en que una generación criada entre foros, videojuegos, creepypastas, VHS digitales y videos de YouTube comenzó a transformar sus propios miedos en cine de gran escala.

Lo que antes parecía un fenómeno marginal de internet terminó convirtiéndose en una de las producciones más comentadas del año. Y quizá también en una señal de hacia dónde se dirige el horror contemporáneo: menos monstruos visibles, más ansiedad espacial; menos castillos embrujados, más oficinas infinitas iluminadas por luces fluorescentes que nunca dejan de zumbar. 

Mesa editorial | BrúxulaNews💫

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