Hay imágenes que documentan la historia. Y hay imágenes que terminan formando parte de ella.
El 8 de junio de 1972, el fotógrafo vietnamita-estadounidense Nick Ut captó una escena que se convertiría en una de las fotografías más influyentes del siglo XX. En ella aparece una niña de nueve años corriendo desnuda por una carretera, gritando de dolor tras un ataque con napalm durante la Guerra de Vietnam.
Su nombre era Phan Thị Kim Phúc.
La imagen recorrió el mundo en cuestión de días y se convirtió en uno de los símbolos más poderosos de los costos humanos de la guerra. Más de cinco décadas después, continúa siendo una referencia indispensable para comprender el papel del fotoperiodismo y el poder de las imágenes para transformar la opinión pública.
Un instante que condensó una guerra
La fotografía fue tomada cerca de la localidad de Trảng Bàng, en Vietnam del Sur.
Ese día, aviones aliados del gobierno survietnamita lanzaron bombas de napalm sobre una zona donde se encontraban civiles. Entre ellos estaba Kim Phúc, quien sufrió graves quemaduras en gran parte de su cuerpo.
Nick Ut, entonces fotógrafo de Associated Press, documentó la escena mientras los niños huían del lugar. Sin embargo, su trabajo no terminó cuando presionó el obturador de la cámara. Tras tomar la fotografía, ayudó a trasladar a la niña a un hospital, una acción que años después ella misma recordaría como decisiva para salvar su vida.
La imagen fue publicada por periódicos de todo el mundo y rápidamente adquirió una dimensión que superó el ámbito periodístico.
El poder de mostrar lo que muchos preferían no ver
Hasta entonces, gran parte de la cobertura bélica se concentraba en estrategias militares, movimientos políticos o cifras de combate.
La fotografía de Kim Phúc colocó en el centro una realidad distinta: el sufrimiento de la población civil.
No mostraba mapas ni generales. No mostraba victorias ni derrotas. Mostraba a una niña.
Esa sencillez visual fue precisamente la fuente de su fuerza. La imagen eliminó cualquier distancia entre el conflicto y quienes la observaban desde otros continentes.
Por primera vez, millones de personas pudieron asociar la guerra no con conceptos abstractos, sino con un rostro humano.
La fotografía que transformó el fotoperiodismo
La imagen ganó el Premio Pulitzer en 1973 y consolidó un debate que continúa vigente hasta nuestros días: ¿cuál es el papel del periodismo frente al sufrimiento humano?
La fotografía demostró que una sola imagen podía influir en la conversación pública con una intensidad comparable a la de discursos políticos, reportajes extensos o documentos oficiales.
También confirmó algo que hoy parece evidente, pero que entonces resultaba revolucionario: las fotografías no sólo registran acontecimientos; también construyen memoria.
Desde entonces, muchas de las imágenes más recordadas de conflictos, crisis humanitarias y movimientos sociales han sido comprendidas a la luz de aquella fotografía tomada en Vietnam.
La vida después de la imagen
Durante años, Kim Phúc fue conocida únicamente como «la niña del napalm». Sin embargo, detrás del símbolo existía una persona real.
Tras décadas de recuperación física y emocional, se convirtió en activista por la paz y embajadora de buena voluntad de diversas organizaciones internacionales. Su historia terminó trascendiendo la tragedia que la hizo famosa.
En numerosas entrevistas ha insistido en que la fotografía representa una parte de su vida, pero no la totalidad de ella.
Esa distinción resulta importante. Las imágenes históricas suelen congelar un instante, pero las personas continúan viviendo más allá de él.
Cuando una fotografía se convierte en memoria colectiva
Más de cincuenta años después, la fotografía de Nick Ut sigue apareciendo en libros de historia, exposiciones, universidades y medios de comunicación.
Su permanencia no se debe únicamente a su calidad periodística. También responde a una pregunta que sigue siendo relevante en la era digital: ¿puede una imagen cambiar nuestra manera de entender el mundo?
La fotografía de la niña del napalm sugiere que sí.
Porque algunas imágenes trascienden el momento en que fueron tomadas. Dejan de ser documentos para convertirse en símbolos. Y cuando eso ocurre, ya no sólo registran la historia.
Empiezan a formar parte de ella.
Mesa curatorial | BrúxulaNews💫




























































