El próximo 17 de febrero dará inicio un nuevo año según el calendario tradicional chino. Un nuevo ciclo que se identifica con uno de los 12 animales que componen el zodíaco chino. Si el año pasado correspondía a la serpiente, el de este año pertenece al caballo, un animal con una larga tradición en el imaginario de la cultura china. Igual que sucede en Occidente, cada año del ciclo representa un signo animal.
¿Qué cualidades tiene este signo? ¿Qué significa el caballo en la tradición de este país? Difícil expresarlo con certeza, habida cuenta de que la mitología china está cuajada de historias relacionadas con estos y otros animales mitológicos. Son preguntas habituales que en la mayoría de las ocasiones no tienen una respuesta sencilla, pues la mitología china está cuajada de leyendas con mensajes metafóricos imposibles de descifrar sin caer en el sesgo. Un vistazo a la representación de estos animales en las leyendas tradicionales nos permite vislumbrar qué significado tiene el caballo en el imaginario tradicional de la mitología y la historia de China.
MITOLOGÍA
Cualquier referencia del caballo en la mitología tradicional china nos lleva al caballo dragón (龙马, lóng mǎ), una criatura con cabeza y garras de dragón, cuerpo con forma de caballo y cubierto de escamas de esta criatura mitológica. Es un símbolo auspicioso, considerado como el espíritu del río Amarillo, y representa el espíritu vigoroso, además de la conducta, el ‘ethos’ del pueblo chino. La relación del caballo con el dragón es algo recurrente en la cultura tradicional china. Por ejemplo, existen muchas referencias que aunaron estos dos animales: los caballos de más de 2,4 metros de altura se conocen tradicionalmente con el nombre de ‘dragón’ en la simbología militar china.
PRIMERAS REFERENCIAS AL AÑO DEL CABALLO
Para entender el concepto del “Año del Caballo” en la cultura china, debemos retrotraernos hasta la dinastía Zhou (1046 y 256 a. C.), de cuando se tiene constancia de los primeros registros del caballo en textos antiguos. Aparecen, por ejemplo, en el Libro de las canciones (诗经·小雅·车攻) se utilizó una frase que indicaba la importancia del caballo en la antigua sociedad china.
Durante la dinastía Han Oriental (del 206 a. C. al 220 d. C.), el erudito Wang Chong mencionó a “Wu” como el año del caballo en su obra Lunheng, lo que confirma el uso de este animal en el sistema Gan-Zhi, el ciclo sexagesimal chino. Excavaciones realizadas en la provincia de Hubei, en la región de Xiaogan, han proporcionado pruebas de que el Año del Caballo ya formaba parte de los Doce Signos del Zodíaco durante el período de Primaveras y Otoños (Chūn qiū shí dài) 春秋时代.
LA ANTIGUA RUTA DEL TÉ Y LOS CABALLOS
Sin duda, la importancia del caballo en el imaginario chino está relacionada con la antigua Ruta del Té y los Caballos, una red de caminos de caravanas que recorrían las montañas de Sichuan, Yunnan y Tíbet, en el sudoeste de China, que funcionó como vector económico y cultural de la región desde tiempos de la dinastía Tang (siglo VI) y que funcionó hasta bien entrado el siglo XX.
El intercambio de té por caballos se originó en las dinastías Tang y Song. Durante mucho tiempo, el té por caballos fue la principal forma de comercio entre las llanuras centrales de China y sus zonas occidentales. Según la dinastía Han, cuando el budismo se introdujo por primera vez en China, los sutras fueron transportados por un caballo blanco. El primer templo budista de China, el Templo Bai Ma (Templo del Caballo Blanco), se construyó en memoria de este diligente caballo blanco.Desde su fundación en el año 68 d. C. en Luoyang, el templo fue adquiriendo importancia a medida que el budismo se extendía por China y los países vecinos.
NO ES UN CALENDARIO LUNAR, SINO «LUNISOLAR»
El calendario agrícola chino se caracteriza por ser lunisolar, es decir, combina elementos de los calendarios lunar y solar. Aunque las fases de la Lluna desempeñan un papel esencial —por ejemplo, cada mes comienza con una luna nueva—, este sistema no se basa exclusivamente en los ciclos lunares. Los antiguos chinos también tomaban como referencia el movimiento del Sol para determinar los periodos anuales.
El año solar, medido desde un equinoccio de primavera hasta el siguiente, dura 365,2422 días. Si se divide esa duración entre 12 meses,resulta un promedio de unos 30,43 días por mes. Por el contrario, el ciclo lunar medido entre dos lunas llenas consecutivas, llamado mes sinódico, es más corto. Doce meses sinódicos suman unos 354,3672 días, lo que supone casi 11 días menos que el año solar.
Esa diferencia entre ambos ciclos se acumula año tras año y provoca que el calendario necesite ajustes para no desfasarse de las estaciones. Para corregirlo, se añade un mes bisiesto de forma periódica. En concreto, se incorporan siete meses adicionales cada 19 años, de modo que el calendario vuelve a sincronizarse tanto con el ciclo lunar como con el solar.
Gracias a este mecanismo, el calendario agrícola chino se convierte en un híbrido entre calendario solar y lunar, distinto de otros sistemas basados únicamente en la Luna, como es el caso del calendario musulmán.
ENTONCES, ¿QUÉ SE ESPERA EN EL AÑO DEL CABALLO?
Como comentábamos antes, el caballo es conocido por su naturaleza enérgica y dinámica. Simboliza la vitalidad, la velocidad y la perseverancia. Se cree que las personas nacidas en este año poseen rasgos similares, como, por ejemplo, ser trabajadoras, cordiales y competentes.
Sin embargo, cuidado para aquellos que cumplan años en el Año del Caballo (1930, 1942, 1954, 1966, 1978, 1990, 2002 y 2014), pues deberán lidiar con un enemigo inesperado: el běnmìngnián 本命年, como se conoce al mal augurio que se achaca a quienes su horóscopo coincide con el celebrado año.
¿Por qué ocurre? Por una razón cosmológica relacionada con las divisiones del ciclo orbital de Júpiter, uno de los astros principales en el imaginario tradicional chino. Resulta que la estrella opuesta a la órbita joviana cada año del ciclo se personifica como un general celestial, o Dios del Ciclo, que, según la mitología china, ayudaba al emperador de Jade a controlar el mundo de los mortales.
Estos generales, llamados tàisuì 太岁, tienen pasiones humanas. Y es que pueden sentir celos al ver que otros comparten su signo, lo que les lleva en ocasiones a tomar represalias contra ellos. Un hecho que se conoce como fàntàisuì 犯太岁. Los más supersticiosos evitan celebrar el año que coincide con su signo. En su caso, lo más recomendable es realizar ofrendas y plegarias a los dioses ‘ultrajados’. Para no dejar nada al azar.
Fuente: National Geographic | Historia
























































