En el mundo del arte contemporáneo, los nombramientos curatoriales no son simples anuncios administrativos: son señales de hacia dónde podría moverse la conversación cultural en los próximos años. La reciente designación de Lucía Sanromán como cocuradora de la 14ª edición de la Liverpool Biennial —que se celebrará del 5 de junio al 12 de septiembre de 2027— es uno de esos gestos que anticipan un cambio de tono.
Sanromán compartirá la curaduría con Aimee Harrison, en una colaboración que promete combinar una sensibilidad internacional con una lectura cercana del contexto británico. El encuentro entre ambas perspectivas podría resultar particularmente fértil en un momento en que las bienales buscan repensar su papel dentro de un ecosistema artístico global cada vez más interconectado —y también más cuestionado.
Fundada en 1998, la Liverpool Biennial se ha consolidado como el festival de arte contemporáneo más importante del Reino Unido, desplegando exposiciones, comisiones artísticas e intervenciones en museos, edificios históricos y espacios públicos de la ciudad. A diferencia de otros grandes eventos del circuito internacional, su identidad ha estado profundamente ligada al tejido urbano y social de Liverpool.
En ese sentido, la llegada de Sanromán parece especialmente pertinente. A lo largo de su trayectoria, la curadora mexicana ha trabajado en proyectos donde el arte dialoga con la comunidad, la participación y el espacio público, una línea curatorial que privilegia el encuentro entre prácticas artísticas y contextos sociales concretos.
Su participación también tiene una dimensión simbólica relevante. En un panorama dominado durante décadas por instituciones y voces europeas y norteamericanas, la presencia de una curadora latinoamericana al frente de una bienal de esta escala sugiere una apertura hacia narrativas más diversas, capaces de incorporar otras geografías culturales y otras formas de entender la producción artística.
Aunque aún faltan años para que la edición 2027 tome forma definitiva, algunas de las primeras ideas apuntan hacia temas como las experiencias de la infancia y la juventud, así como las transformaciones culturales que atraviesan nuestras sociedades en una era marcada por la inteligencia artificial, la incertidumbre económica y la redefinición de los vínculos comunitarios.
En tiempos donde el arte contemporáneo se debate entre su vocación crítica y su inserción en circuitos globales cada vez más institucionalizados, la dupla curatorial formada por Sanromán y Harrison abre una pregunta estimulante: ¿puede una bienal convertirse nuevamente en un espacio para imaginar futuros compartidos?
Quizá la respuesta comience a esbozarse en Liverpool.
Mesa editorial | BrúxulaNews💫























































